¡¡DEJÁ PROPINA ANTES DE IRTE!!
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mayo 18, 2016
mayo 06, 2016
PRIMERO SE SIENTE
Antes de la acción está
el pensamiento,
Antes del pensamiento,
la idea,
Antes de la idea, el
sentimiento.
Detrás
de las palabras de un libro hay una intención, detrás de un cuadro hay un tono
sentimental, detrás de una película hay una dirección afectiva. No puede haber
una idea donde previamente faltó un sentimiento. “Las más grandes ideas vienen
del dolor” saben decir algunos; sea dolor, alegría, sea amor o enojo… toda
realidad mental y construcción material crece de ellos.
Por
eso es que la función de las musas es provocar algo en los artistas. Por eso es
que para producir arte, un artista primero tiene que encontrar con qué conectar.
Alguien que no siente no puede hacer sentir algo en los demás. Alguien que no
siente no transmite, no es natural, no fluye; alguien que no siente no es.
No
pasa que querés escribir una canción y te sentás a escribirla; sí pasa que en
tu deseo por hacerlo empezás a divagar, a probar cosas nuevas, a hablar con
gente diferente, empezás a salir de tu zona cotidiana y de confort y de repente
conectás con algo que te desestructura, te sorprende y te hace sentir. En ese
entonces, las palabras de la canción simplemente emergen.
A medida que crecemos vamos experimentando
diferentes sentimientos como amor, frustración, arrepentimiento,
vulnerabilidad, angustia, tristeza, pérdida, desesperanza, soledad, ira y la
lista podría seguir. Sentir nos permite conectar. De hecho, el psicoanálisis
dice que toda conexión es un re encuentro. Cuando amo a mi pareja lo que ocurre
es que me re encuentro con el primer sentimiento de satisfacción que tuve en mi
vida, cuando sentí deseos de succionar y mi mamá me acercó a su pecho. Así es
que llego a la conclusión de que lo más profundo en la vida así como lo primero
en el bebé, es sentir.
Un
nuevo reproche le encuentro a la forma de ser que nos propone la sociedad, sus
definiciones nos llenan de prejuicios en contra del sentir. Nos impone que carece
totalmente de solidez, que nos muestra débiles (lo mismo pasa con el pensar y
lo que la dictadura socio-científica dispone que es razonable y lo que no lo es,
pero ese es tema de otro texto). Estoy empezando a creer que lo que nos han
enseñado que es “sentir” y cómo es que “se siente” son falacias estratégicas
que no hacen más que inculcarnos indefensión y una esclavitud inconscientemente
consentida.
Nos
educan para pensar demasiado y sentir muy poco, y así es como juzgamos
demasiado y empatizamos muy poco.
Nada
hay de superficial en lo natural, y lo natural es sentir el registro del aquí y
ahora y dejar salir lo que espontáneamente nace en el interior en consecuencia.
Nada hay de superficial en el fluir sabiendo quién uno es y qué hace, sin saber
qué ocurrirá al instante próximo.
Al
nacer nada sabemos, nada podemos pensar ni razonar; sólo sentimos y hacemos lo
que nuestros reflejos primitivos nos marcan. Al principio sólo sentimos: cómo por
primera vez el aire entra por nuestros pulmones, el roce de la piel y su
temperatura, la luz y la oscuridad, el sonido y el silencio, la humedad…. Nada
se interpreta, entiende ni valora, simplemente ocurre y nos provoca.
Un
hecho que me ha llamado la atención desde el primer parto que presencié, es que
los bebés no lloran como lo esperado cuando, a minutos de haber nacido, les dan
su primer pinchazo. Sin ningún conocimiento previo, no valoran el objeto
“aguja” y lo que ello implica, ni piensan en el dolor que puede provocar, nada
los predispone a sentir dolor. Hasta hoy no había podido analizar esto…
¿Cuántas
veces es más la “idea de dolor” que el sentimiento real de dolor?
¿Cuántas
veces el pensamiento me predispone a un “falso
sentir”?
¿Cuántas
veces la valoración me predispone a no sentir sino más bien a automatizar?
¿Cuántos
automatismos me privan del registro real?
¿Cuántas
veces, automatizándome, retengo el impulso natural de ser y pierdo la
oportunidad de modificarme?
¿Cuántas
veces, por “pensar” a través de prejuicios perdí la oportunidad de conectar?
¿Cuántas
veces, en mi afán por querer estar del lado del “bien” y de lo “perfecto”,
desperdicié la oportunidad de equivocarme, de hacer algo “incorrecto”?
¿Cuántas
cosas “malas” son malas en realidad y cuántas “buenas” lo son realmente?
¿Cuánto
reprimo por simplemente juzgar?
Siento
como si empezara a despertar muy lentamente.
YA NO SE SIENTE
Así como la masa social nos inculca qué y cómo pensar, también establece qué y cómo sentir.
Hoy se “siente” por medio de sustancias estimulantes y experiencias extremas. También el "arte" cada día más es droga-dependiente.
Los compositores, los cantantes, los actores... el ambiente artístico se "ayuda" con droga.
Ya no se siente una mirada o un movimiento. El silencio a nadie inunda, ni un lugar a nadie envuelve. Un haz de luz aburre.
Hoy se "siente" únicamente con miles de luces de diferentes colores haciendo juego con ritmos y música a volúmenes nocivos.
Sólo sentimos en medio de una explosión de estímulos. Sólo sentimos si una sustancia nos ayuda a sentir.
Ya no se siente como antes.
Ya no se siente.
abril 24, 2016
¿Cuándo es el “FUTURO” para mí?
#1. El día que esté en una realidad donde no existan las limitaciones.
#2. El día que vuele libremente y cada vez más alto.
#3. El día que sea independiente.
#4. El día que mi fantasía termine haciéndose realidad.
#5. El día que los sueños no terminen cuando abra los ojos.
#6. El día que esté en un lugar donde todo esté construido a ideas y
las mismas no tengan fin.
#7. El día que esté en un lugar donde todo esté diseñado de forma
inteligente.
#8. El día que esté en el lugar donde nacieron, nacen y nacerán todas
las ideas.
#9. El día que esté en el lugar donde cada por qué tenga su respuesta.
#10. El día que sea capaz de poner en palabras todo.
#10. El día que sea capaz de poner en palabras todo.
#11. El día en que esté en un mundo donde las cosas más grandes nazcan
del amor y no del dolor.
#12. El día que para ir a la realidad tenga que subir y no "caer".
julio 02, 2015
VOLAR II
EL PROBLEMA ES QUE LA GRAN MAYORÍA, ACOSTUMBRADA A NO TENER ALAS, LE TIENE MIEDO A LAS ALTURAS. El vértigo no los deja disfrutar. Entonces en vez de volar libre cada vez más alto, tenés que andar cuidándo de que no se asusten. Como si compartir tus alas te retuviera del acto de volar.
POR ESO PREFIERO VOLAR SOLO, HASTA ENCONTRAR A ALGUIEN QUE VUELE CON SUS PROPIAS ALAS.
VOLAR
2
de julio de 2015
Diálogos con el Silencio
Un minuto de silencio
por todos aquellos que piensan en la palabra "volar" por su
significado literal y no metafórico.
Volar no es estar
sentado un par de horas en un avión, volar es fluir.
Volar no es estar quieto,
volar es soñar.
Volar es finalmente
llegar a ser, no ser un simple pasajero.
Volar no es estar en una
ruta de vuelo, volar es explorar y descubrir lugares yelmos y crear una ruta
propia.
Volar es sentir como si
desplegaras tus propias alas o como si nadaras en el aire.
Volar es sentir el aire
en tu rostro al mismo tiempo que la adrenalina y el placer corren por tu
cuerpo.
Volar es volar, no ser
transportado.
Considero sacrilegio la
devaluación de este término, la metáfora existencial de realización personal.
Triste “literalización”, pero nada fuera de lo esperable en un mundo donde la
mayoría está en calidad de pasajero.
Volamos libremente el
día que por fin descubrimos quiénes somos y qué queremos de nuestra vida. Ese
día, indefectiblemente, todo empieza a fluir y se pierde todo riesgo de caer en
la monotonía y mediocridad. A partir de ese día solo se puede volar, y volar cada
vez más alto hasta morir… o “eternar”.
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